Hola, soy Matteo.
Soy un joven gay de 24 años, curso
tercer año de publicidad, me gusta ir de
fiestas con mis amigos, recorrer la ciudad en bicicleta por las noches, fumar
mis porros a solas tirado en el pasto, leer libros que hablen de torturas
amorosas basadas en hechos antiguos.
No creo en el amor a primera vista
pero si en la pasión a primer instante. Me gusta conocer gente nueva cada vez
que voy algún lugar o entro a alguna aplicación de chat y estas cosas.
Veo el cuerpo humano como un
objeto que puede tanto entregar como dar placer, y si existe esa química mutua,
se puede crear un momento bastante excitante.
Cada vez que estoy con un chico,
lo conquisto atreves de la conversación, de las miradas coquetas y de saber
encontrar el punto de atracción de la otra persona. Mi corazón libre me permite
entregarme al placer sin culpa, sabiendo que estoy recibiendo el mismo nivel amor
express.
Una de las claves para atraer al
otro, es tener un buen cuidado de la imagen personal, saber vestirse, mantener
un cuerpo agradable para la vista y el goce.
Mi primera relación sexual gay,
fue muy normal, con un compañero de curso en cuatro medio, pero en realidad no
fue como lo espere, no logré sentirme en las nubes como muchas veces escuche
que decían como era, ni como lo había leído en un par de libros o visto en
algunas películas, así que desde ese momento decidí que esa sería la primera
vez donde el sexo seria nada más que sexo y que mis próximas experiencias iban
a ser como yo las tenía en mi mente.
Con el tiempo fui conociendo mas
sobre juguetes sexuales, aceites y cosas que ayudarían a tener relaciones más
entretenidas. Como no soy un chico de tener relaciones de pareja estables, comencé
a conocer gente que anduviera en la misma onda que yo mediante los sitios de
chat y aplicaciones que les comente anteriormente. Si bien tuve varios
encuentros, en muchas de esas ocasiones me tope con hombres que seguían mi ritmo
y solíamos lograr buenos placeres sexuales. Los consoladores, aceites, cremas y
juguetes ayudaban a que mi imaginación volara cada vez que estaba con un chico,
no voy a negar que a veces se nos pasaba la mano y en más de una ocasión
terminaba uno de los dos con algún dolor más intenso de lo normal pero eso me terminaba
excitando en realidad y me gustaban ese placer un poco masoquista por llamarlo
de una manera.
Hace muy poco tiempo, conocí a
Raul, un joven de mi edad, aspecto tímido pero de un cuerpo hecho a mano, de un
metro ochenta y dos centímetros, trasero lampiño, duro y de piel color mate,
era como un adonis.
Con Raul nos conocimos en una aplicación
de celular y nos juntamos en un bar para compartir unas copas y entrar en
confianza, esa noche fuimos a mi departamento para concretar a lo que nos habíamos
reunido en realidad. Comenzamos con el juego previo, sus manos fueron directo a
mi espalda, las mías comenzaron a recorrer
su cara mientras nos besábamos eufóricamente, nos comenzamos a quitar la ropa,
quedando desnudos en la alfombra y masturbando nuestros penes, yo mordía sus labios, sus gemidos
eran como oír a un joven en su primera vez. Mi lengua recorrió sus piernas, su
trasero, abdomen, mordí sus tetillas, mis labios mojaban a besos su cuello, en el mismo momento que las
manos de Raul se movían en mi trasero.
Nos fuimos a mi cuarto, donde tenía
mis juguetes, Raul las vio y dijo que no quería probar otras cosas que no fuera
mi cuerpo, pero en realidad el sexo básico para mí no era suficiente, así que
le dije que nos fumáramos un porro para que su mente se abriera y se entregara
esa noche al placer de Matteo, así después del porro todo fluyo pero a mi manera.
Le dije que quería probar algo
nuevo, le pase una venda para que tapara sus ojos y yo use mi antifaz con el
que me sentía dueño del otro. Lo tire sobre mi cama, tome una pluma con puntas
de metal que recorrían cada parte su cuerpo, en ocasiones lo pinchaba para oír
como se quejaba.
Esa noche yo era quien tenía el
control del momento, así que decidí llegar mas allá que terminar los dos
follando ya que me estaba provocando mas placer el tratar a Raul como mi
esclavo. Y así fue.
Lo lleve a la mesa del comedor, le
dije que se hincara ahí, Raul no entendía mucho y se veía un poco asustado,
pero le dije que esta noche seria inolvidable para los dos. Se subió a la mesa,
le rocié una aceite de vainilla en su cuerpo, mi lengua iba saboreando cada
parte donde el aceite estaba derramado, tome un par de velas, las encendí para pegárselas
con esperma caliente en su espalda y ponerlas una a una, para que decir como
reclamaba de dolor mi adonis del momento, pero cada queja que daba a mi mas me
gustaba, para que no gritara tanto le puse mi pene en su boca para que el
disfrutara de mi verga húmeda y dura. Tome una vela y mientras me practicaba el
sexo oral, eche un par de gotas de esperma en mi pecho, cerraba los ojos y me
imaginaba a dos o cuatro hombre mordiéndome.
Llego un momento en que Raul, ese
chico apuesto, de cuerpo deseable, mirada tímida solo me pedía que acabáramos
con el juego, cada vez que me lo hacía más me excitaba verlo así, sufriendo,
pero no quería que terminara en mala onda todo, así que le quite las velas de
su espalda, lo tome suavemente del pelo, lo puse frente mío, le dije que
masturbara nuestros penes mientras yo le introducía un vibrador en su trasero
hasta que acabáramos los dos juntos. Al paso de unos minutos nuestro semen cayo
a nuestras piernas, tome su mano y las lleve a mi boca, deje un poco de semen
en mis labios y bese los labios carnosos de Raul.
Fue uno de los mejores encuentros
sexuales que he tenido hasta el momento, nunca más tuve contacto con Raul y
hasta el momento espero encontrar un nuevo patner que se arriesgue a ciertos límites
conmigo.
Atte.
Soy Matteo.
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| SoyMatteo/ZantoPutoBlogger |

Un relato de pasión descarnada, brutal, al mas puro estilo naturalista. Matteo me trajo reminiscencias de Jean Baptiste Poquelin, el protagonista de "El Perfume", y también de esos personajes de "El Decamerón," de Bocaccio, donde brota la pasión animalesca disfrazada de amor y que no es mas que una forma de satisfacer deseos e instintos carnales.
ResponderEliminarMe hubiera gustado que Raúl igual, dentro de todo lo sumiso que se mostró, en algún minuto igual tuviera el control y mostrara un lado más rudo. Pero por otro lado, se complementa con la forma de ser opuesta que presenta Matteo,
"Algunos buscan el placer en el dolor" (Jalil Gibrán)
Saludos.
Quise darle un giro en comparación a los otros encuentros que había tenido Matteo antes de conocer a Raul y como ya con el tiempo Matteo había querido llegar mas allá en el acto sexual, encontró en Raul un buen alumno en practica, y a la vez lo usó como esclavo al verlo como un adonis.
EliminarGracias por la buena onda :)
Me faltó citar al actor Sam Neill quien, interpretando a Damien Thorn, en "La Profecía III: El Conflicto Final, (1981), en una apasionada y brutal escena sexual con Lisa Harrow (Kate Reynolds) , la cual, por supuesto, fue censurada por la pacata TV abierta de aquellos años, expresa:
Eliminar" El nacimiento es dolor, la vida es dolor, la muerte es dolor... el placer es dolor"