Chica guapa, ojos color verde cautivadores, labios siempre con un
tono durazno que resaltan en su piel mate.
Cuando la veía caminar, moviendo
sutilmente sus caderas, era imposible no detener al menos unos segundos la
mirada en ella. Los sábados en la tarde eran infaltables los helados de
vainilla con salsa de caramelo que solíamos comer en la heladería cerca del
parque. Siempre que estábamos juntos, su celular sonaba pero ella no lo atendía
y cortaba cada llamada entrante, simulando su incomodidad con una sonrisa
nerviosa.
Viernes pasada la media noche, iba
en mi auto camino a casa, luego de haber estado un día con mi familia en el
campo, me detuvo el semáforo en rojo, miro en la esquina del frente que se
pasea una mujer de vestimenta provocadora y deteniendo a los vehículos que
pasaban frente a ella. De a poco se acerca a mi auto, la miro a los ojos y era
ella, la chica guapa con ojos color verde cautivadores, labios que en esta
ocasión ya no eran de color damasco sino de un rojo pasión que se perdían por
el humo del cigarrillo que llevaba encendido, era tan parecida pero a la vez
tan distinta a aquella mujer que cada sábado compartíamos un helado de vainilla con salsa de caramelo en la
heladería cerca del parque. La mujer que se acercaba a mi auto era ella,
Paulina, mi amiga de infancia que con el tiempo me enamoré sin buscarlo, mujer
que me imaginaba a mi lado pero nunca me atreví a declarar mi amor por ella, la
que siempre escuche y brinde mi apoyo en todo momento, ella era la Puta
Perfecta . . .
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| ZantoPutoBlogger\LaPutaPerfecta |

Tienes buen manejo de la descripción, transmites una imagen vívida y mucha energía a tu relato. Me recuerda a esos microcuentos de Soriano, Monterroso, Benedetti.
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