Hay
amistades (hombre/mujer – hombre/hombre – mujer/mujer) que pasan por un momento donde los sentimientos de amistad
se confunden o directamente comienzas a mirar a tu amigo con ojos de deseo
carnal más que de amor.
Si la
amistad es de años, sientes una confianza donde se pueden dar la libertad de
decirse las cosas sin mayores rodeos y no hay mayores problemas. Con tu amigo
la pasan la raja juntos, se cuentan hasta las cosas más intimas, se aconsejan y
son cómplices en todo sentido, igual es rico cuando en una amistad se logra esa
complicidad de no andar escondiendo nada y cagarse de la risa de todo.
Pero,
¿qué pasa cuando toda esa buena onda una de las partes la va confundiendo y
comienza a mirar al otro con otras intenciones?, cuando llegas a tu casa después
de haber pasado un rato con tu amigo, te tiras a la cama, miras el techo y empiezas
a recordar su olor, la forma de sus manos o quizás hasta como sonreía, cosas de
las cuales antes no te habías fijado con mayor atención hasta ese día. Quizás esa
misma noche te baja la calentura y puede que le dediques una tan conocida “paja” si eres más bien PUTO,
o no algo tan íntimo, pero si te tocas pensando en tu amigo, si eres un poco más
ZANTO.
Pasan
los días, y en esa onda de la confianza le cuentas en el rollo que te fuiste
hace un par de días, con esa sensación entre vergüenza y cara de palo, pero tu
amigo se lo toma con relajo, tal vez es más ZANTO. El tema queda ahí, no va más
allá de una volada de momento y todo sigue como si nada. Al tiempo tu amigo te
sale con que tiene pareja y cayó en las redes del “pololeo”, y tú que comenzabas a
mirarle con calentura, te queda una mínima rabia por el hecho de saber que tiene
a alguien que se lo pueda tirar sin problemas, mientras que tu intención piensas
que se va al tacho de la basura. Pero eso no lo tomas como una desventaja al
100%, ya que la calentura que sientes es más grande y el que este en pareja te
lo pasas por la raja y las ganas que le tienes toman fuerza y se convierte como
en el “Pecado
Cochino” de
meterse con alguien en pareja, que todos de una u otra manera llevamos dentro,
y eso es rico.
Llega
uno de esos días donde sales de parranda con tu amigo, conversan de las típicas
boberías que siempre han hablado y ahora le agregan el tema del “pololeo”, todo regio hasta que
no te la aguantas y sin pensarlo dos veces decides sacarte la calentura de una,
le agarras el culo, teta o paquete directamente para saber su reacción y viene
un agarrón con beso de vuelta como respuesta, lo cual ya está más que claro y
esa noche es tu noche de coger sin culpa y de pasada te sacas esa calentura o
ganas que le traías hace tiempo.
Casa
sola, pieza oscura, cama desordenada, comienza la acción. En aquel momento tu
cabeza cree que la otra persona es de tu propiedad y quieres demostrar lo mejor
de ti en el sexo o hacer creer que tú lo puedes hacer mejor. Los besos corren
desde la frente a los pies, no dejas rincón de su cuerpo sin lamer, tu sentido
PUTO desatado por la euforia de estar ahí, solos, desnudos y mojados.
Es que
las personas que han experimentado esta situación, sabrán lo rico que es aquel
momento, es como estar tirando/follando contra el tiempo, donde a pesar de que
conoces a la otra persona, es como estar con alguien desconocido por primera
vez y no quieres que ningún detalle haga perder el climax formado y te importa
una raja que este pololeando. Bueno que si la persona comprometida tampoco le importa,
a ti te vale menos.
Ya ambos
acabados y mirándose con cara de “Que hicimos?” ,
la parte con pareja atina a decirte “no sé que me paso” o si es más cara de raja te dice
“estuvo rico”. Tu, esperas que hable
la otra parte como para que sea tu amigo quien rompa el hielo de la situación y
le sigues con un descarado “si, rico”.
Al paso
de los días, por una razón que entiendes pero no quieres comprender, la onda
entre ambos como que baja un poco y pasan días sin hablarse y menos tocar lo
sucedido días atrás. Cuando de un momento a otro recibes un HOLA, en alguna red
social (Facebook, Whastapp, etc) y todo vuelve a fluir como si nada hubiera
pasado y hasta te cuenta lo que ha pasado en su pololeo, te pide consejos y tu
como ya te sacaste el bichito que habías tenido, le hablas y le das los
consejos que te piden y aquí nada ha pasado. Ahora, la situación cambia cuando
te ves de nuevo con tu amigo, pero llega
directamente a tu casa sin aviso, todo parece normal hasta que te pide que
repitan lo del otro día, igual en tu cabeza está el recuerdo de su cuerpo, sus
gemidos y lo rico que era su olor. Sin pensarlo mucho empieza la acción sin
buscarla.
Esta
vez ya te pones más PUTO y la lengua juega en partes donde la primera vez solo
pasaron por encima, pides y/o dices palabras sucias, haces cosas que viste en algún
video porno y tratas de replicarlas, notas que le gusta y tu instinto sexual se
enciende con más ganas y te lanzas de una. Cuando se acaba el momento de “pasión temporal”, se hablan como si lo
que acaba de pasar nunca pasó, claro que en tu cabeza te preguntas ¿qué onda? .
Si bien no pretendes ser su pareja pero ya la amistad no es de amigos sino más
bien de amantes, pero amantes sin amor.
Tu idea
principal no era llegar a convertirte del AMIGO al AMANTE, sino que solo era
sacarte una fantasía, si se puede llamar así. Porque vas viendo que con el
pasar de los días se hablan como los mismos amigos de siempre, pero hay momentos
donde se comportan como verdaderos amantes sexuales, que si bien es rico, lo
pasas bien, pero es tu amigo, es la persona que conoces de hace unos años,
sabes de sus gustos, sabe de ti lo que pasaste en tus relaciones pasadas y no
menos detalle, tiene pareja y tu no. O sea, quien come callado, come dos veces?
Una volada bien enredada pero que a la vez la disfrutas, entonces llegas a un
momento donde no tienes idea donde estas parado dentro de esta amistad.

Que buena.
ResponderEliminarGracias por pasarte, me gustan tus entradas♡.
Soy nuevo en esto y estoy creando mi Blog de a poco.
EliminarSaludos y nos leemos :)
ZantoPutoBlogger
Es un juego adrenalínico, pero qué sería de nuestra vida sin adrenalina.
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