Viernes por la mañana, me levanto temprano y alisto a mi hijo Lucas para
que el furgón pase por él y lo lleve al colegio. Él está muy alegre, sabe que
hoy es su cumpleaños número 6.
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Mamá, hoy quiero
llegar temprano del colegio para abrir mis regalos – dice Lucas muy entusiasmado.
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Si hijito, cuando
llegues tendremos todo listo para que cantemos el cumpleaños feliz – le responde su madre abrazándolo con mucha energía.
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Mamá, cómprame
una vela de Bob Esponja, por favor - Lucas
pone una cara tierna al pedirle la vela a su madre.
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Bueno pequeño,
todo con tal que disfrutes tu cumpleaños - Susana le da un beso en la frente y lo deja en
el furgón.
El tío Andrés, es el chofer del furgón, al saber que era el cumpleaños
de Lucas, le regala un globo y un paquete de galletas.
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Feliz cumpleaños campeón,
toma este globo y galletas, para que alegres el viaje – le dice el tío Andrés a Lucas, desordenándole el
pelo.
Le tiro un beso a mi hijo con la mano,
mientras me responde con un beso a través de la ventana, y se aleja en el furgón.
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Tío, ¿por que aun
no me lleva al colegio? – pregunta Lucas, dándose cuenta que era el único que quedaba en el furgón
y el tío Andrés iba en dirección desconocida.
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Lo que pasa
Luquitas, es que se me quedaron unos papeles en la casa y además te tengo un
regalo y lo iremos a buscar. Después nos vamos al colegio – responde el tío
Andrés, mirando a Lucas por el espejo retrovisor.
Pasados unos 40 minutos, llegan a la casa del tío Andrés. Los dos bajan
dl furgón e ingresan a la casa. Es una casa desordenada, tiene las ventanas
cerradas y huele a polvo.
El tío Andrés llama a Lucas hacia su habitación, donde supuestamente tenía
el regalo de su cumpleaños.
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Lucas, ven a
buscar tu regalo, lo tengo acá en mi cuarto – grita el tío Andrés desde la habitación.
Lucas, aun lleva su mochila puesta y se dirige donde estaba el tío del furgón.
Al entrar, se da cuenta que las cortinas estaban cerradas, la cama solo tenía
dos almohadas y una frazada.
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Tío, ¿Dónde tiene
el regalo? – pregunto Lucas
con voz de duda.
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Esta acá, debajo
de la almohada, ven a buscarlo – el tío Andrés lo invita a subirse a la cama para que busque el regalo
que este le tenía.
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No hay nada aquí – dice Lucas – Me quiero ir tío, quiero ir al colegio – la voz de Lucas comienza a temblar casi sollozando.
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Pero aún es
temprano campeón, sácate la mochila. Yo te voy a dar el regalo – le dice el tío Andrés, mientras le quita la mochila y
la arroja al suelo.
Ante la resistencia de Lucas, el tío del furgón le pega una cachetada,
lo toma fuerte de los brazos y le grita que quede en silencio.
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No grites mas, acá
nadie te va a escuchar. Ahora estamos solos
- le dice a Lucas con voz amenazante, mientras Lucas no deja de llorar y
llamar a su mamá.
~
Mamá, mamá, ayúdame
– llora desconsoladamente Lucas
pidiendo auxilio.
Andrés, cansado de los llantos de Lucas, lo pone boca bajo en la cama poniéndole
una almohada en la cabeza para que los gritos y llantos fueran menos
perceptibles a los vecinos.
Comienza a quitarle los pantalones al pequeño Lucas, mientras este no
deja de moverse, pero todo era inútil frente
a ese hombre fornido y de manos grandes que tocaban las piernas desnudas del
niño.
Andrés parecía estar contento con tener a Lucas entre sus manos, cada
grito era música para sus oídos, cada llanto era placer para seguir abusando de
él. De repente Andrés se quita el cinturón, quita sus pantalones quedando desnudo
y comienza a masturbarse en la espalda
de Lucas.
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Así me gusta, que
grites y llores, te tengo conmigo, sigue así – le susurra al oído.
Después de unos minutos, Lucas deja de llorar, deja de gritar, sus
brazos se desvanecen y ya no pone resistencia a los toqueteos de Andrés,
mientras este aprovecha de seguir con su actuar, pero esta vez va más lejos y
viola sin compasión el cuerpo de Lucas, que ya no respiraba producto a la asfixia
que le provoco al estar tapado con la almohada.
No contento Andrés al ver el
cuerpo sin vida del pequeño Lucas, toma un tenedor que tenia sobre el velador y comienza
a rasparle el pecho, como si estuviera escarbando la tierra en búsqueda de un
tesoro, pero solo encontraba sangra que saltaba por todos lados, para luego
cortar el pene de Lucas con una tijera y dejarlo en la congeladora como trofeo.
Regresa a la habitación, envuelve el cuerpo en unas frazadas y lo lleva al furgón. Andrés regresa al baño, se lava los brazos,
el rostro y cambia su polera, enciende el
auto y toma rumbo a un cerro con la intención de enterrar el cuerpo de
Lucas.
Una vez enterrado el cuerpo, Andrés toma el furgón y se lanza cerro
abajo sin frenar y solo acelerando el vehículo, gritando y liberando la culpa
que sentía después de haber violado, torturado y matado al pequeño Lucas.
Ya son más de las 20:00hrs y Susana, madre de Lucas, llama
desesperadamente reiteradas veces al tío Andrés para saber porque aun no llega
con su hijo a casa, si normalmente debe estar a las 17:00hrs de regreso, pero
todas las llamadas no tienen éxito, ya que el teléfono de Andrés estaba
apagado. En las noticias dan un extra sobre un accidente del volcamiento de un vehículo
y se percata que es el furgón donde se transportaba su hijo. Pega un grito
desgarrador, intuyendo lo que había podido pasar.
La mesa decorada con motivos de Bob Esponja, el dibujo animado de Lucas,
la torta con la vela que él le había pedido en la mañana antes de partir al
colegio y que su madre compro para darle en el gusto a su hijo en el día de su
cumpleaños. La abuela abraza a su hija y le pide que se tranquilice y que la policía
venia en camino a casa por la sospecha que ellas tenían.
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Quiero ver a mi
hijo, mamá llévame donde mi hijo – le suplica desconsolada Susana a su madre.
~
Hija, si vamos a
ir, esperemos a la policía- la abraza.
La policía conversa con Susana y las lleva al lugar donde encontraron el
furgón volcado. Todas las sospechas estaban siendo confirmadas y ya a esas alturas,
Susana solo quería ver a su hijo, sea como sea, vivo o muerto.
Pasadas más de 10 horas desde que estuvieron en el lugar de los hechos,
la policía llama a la casa de Lucas y piden que Susana vaya a reconocer un
cuerpo de un menor que habían encontrado enterrado más arriba en el cerro.
~
Mamá, es él,
Luquitas, que le paso a su cuerpecito – grita descontrolada frente al cuerpo de Lucas – Mamá es mi hijo, quiero a mi hijo.
Susana no deja de abrazar el cuerpo de Lucas, mirando su pecho
destrozado por el accionar de Andrés,
ella no podía creer lo que estaba viendo. Por su cabeza solo pasaba la última
imagen de su hijo despidiéndose con un beso a través de la ventana del furgón,
las palabras de alegría que escucho cuando Lucas le pedía la vela de Bob
Esponja para su torta, ella solo quería que este día fuera lindo para él, era
su cumpleaños número 6, cumpleaños que Lucas jamás pudo estar con su familia y
amigos, nunca más vio a sus compañeros de colegio, nunca más pudo abrazar a su
madre como lo hacia todas las mañanas, nunca más pudo reír, correr, aprender,
abrazar, dibujar o tan solo pasar tardes de siesta con su madre.
Vuela alto pequeño Lucas . . .
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| PequeñoLucas/ZantoPutoBlogger |

Uff, que historia más triste y desgarradora, Cuando leí lo de que se subía al furgón y no iban al colegio, intuí lo que se venía. Me hizo recordar lo que sucedió esta semana con el pequeño Mateo, en Calama, Es contingente, además, porque lamentablemente, no son pocos los abusos de niñitos por el tío del furgón.
ResponderEliminarBuen texto, amigo,
Me.base un.poco.en esa.noticia y algo de.la.peli.. igual.me dio.nervio.mientras escribia
ResponderEliminarSí, pero como te dije es bueno escribir y mostrar estas realidades, por descarnadas que sean. Dejaste chico a Carlos Pinto y Mea Culpa. Jejeje.
ResponderEliminarGracias por el animo y buena onda..eso me.motiva a escribir mas <3
ResponderEliminarVolví a leer la historia y me impresiona la fuerza desgarradora que tienes para narrar todo, Es un drama fuerte, pero bien dosificado, Cada detalle, por descarnado que sea, está plenamente justificado por el propósito, Es lo que me gusta de ti (tu escritura). Debes seguir potenciando esa veta artístico literaria que tienes y sin duda, llegarás lejos, amigo,
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