Ya son siete años juntos, siete años donde tuvimos que luchar con los
prejuicios de la gente, que enfrentamos a nuestras familias para poder vivir
nuestro amor en libertad, a pesar de que
tus padres te hayan dado la espalda al enterarse de tu homosexualidad y además que
teníamos una relación, aunque éramos
chicos, nosotros siempre supimos que lo nuestro seria eterno.
Teníamos solo 20 años cuando cruzamos nuestras miradas ese día en el
preuniversitario. Llegaste tarde y te sentaste al lado mío, me pediste los
apuntes y me los entregaste al día
siguiente.
-Muchas gracias Ángel. Me salvaste.
-De nada. Tu nombre… ¿Cuál era?-
-Fabián, Fabián Layseca. Tienes mala memoria.
-Jajajaj, la verdad si, pésima memoria, por eso suelo anotar todo.
Te respondí nervioso, mirándote los labios, ya que no se me había olvidado
tu nombre. Solo lo hice para oírlo una vez más.
Nuestras salidas siempre comenzaron en lugares tranquilos, donde no
hubiera mucha gente, para que no nos vieran. Siempre escondiéndonos de las
personas creyendo que en cualquier momento podrían aparecer tus papás, ya que
me odiaban. Pero nunca nadie nos pilló en nada malo, siempre fuimos cautelosos
en nuestras citas.
Cuando cumplimos un año, recuerdo que quisiste invitarme a tu casa. Yo nervioso
acepte, toque el timbre, me abrió tu mamá.
-Hola tía, está el Fabián?
-Hola Ángel. Si, viene al tiro- seria, y mirándome algo feo me respondió
tu mamá.
-Gracias.
Fueron 2 minutos tensos esperando que bajaras a recibirme ese día. De hecho
cerraste la puerta y nos fuimos a celebrar nuestro primer aniversario al parque
donde hicimos nuestro primer picnic. Fue todo lindo, allí estaban la Maca y el Andrés.
Tenían una mantita, cuatro globos verdes con helio y cositas ricas para los
dos, que cuando llegamos ellos se fueron.
-Ya chicos, hasta acá llega nuestra misión- dice la Maca, abrazándote.
-Sí, lo mas que se demoraron, pero nosotros nos vamos-Andrés me abraza y
se van.
Ellos siempre fueron los amigos más
incondicionales que formamos desde que entramos hasta que salimos de la
universidad. Y aun están con nosotros.
Cuando íbamos en cuarto año de universidad, y cumplí 24 años me dijiste
que me tenías una gran sorpresa. Lo recuerdas?.
-Ángel, amor. Estas ahí?
-Si amor. Estoy acá en mi pieza, ordenando un poco, sube.
-Mi Ángel. Feliz cumpleaños mi amor.
Te lanzaste a mi cuello, y me diste un beso que sentí de una hora. Me regalaste
al Ciro, nuestro cachorrito. Era un peludito gris hermoso. Pero ese día no fue
la única sorpresa.
-Amor! Fabián. Qué hermoso, es el cachorrito que habíamos visto en la
tienda el otro día.
-Si mi Ángel, vi como lo miraste y me dijiste que cuando tuviéramos nuestra
casa, íbamos a tener uno.
-Si poh, pero ahora falta la casa poh amor.
-Es que esa es la otra sorpresa que te quería dar. Como ya llevo tiempo
trabajando y ahora comenzare hacer mi practica, arrende un departamento, para
que vayamos a vivir juntos.
-Amor, dime que es mentira – mis ojos se llenaron de lagrimas.
-No amor, es cierto, acá tengo las llaves-me las muestra.
-Fabián, tus papás, como te iras de la casa, que le vamos a decir.
-Tendremos que conversar con ellos, pero la decisión ya está tomada.
Ese día fue eterno, me dejaste plop con la noticia del departamento,
nuestro Ciro, tener que hablar con tus padres que no aceptaban para nada
nuestra relación. Con suerte habían recién aceptado tu condición y decirles
ahora que nos iríamos a vivir juntos, fue gran desafío. Mi mamá no fue
problema, ella te adora, pero tus viejos, que miedo.
A la semana que pasó mi cumpleaños, me citaste en tu casa para que conversáramos
con tus viejos.
-Mamá, papá, llame al Ángel porque tenemos que contarles algo importante para nosotros.
-Qué? Lo dejaste preñado?- el padre de Fabián se ríe irónicamente.
-Papá, no seas pesado. Lo que pasa es que con el Ángel llevamos ya
cuatro años juntos y ahora vamos a dar un paso importante para nosotros y
tienen que saber que nos iremos a vivir juntos. Los dos trabajamos, estamos por
salir de la U y queremos concretar nuestro noviazgo.
-Fabián, dime que nos estas tomando el pelo- pregunta la madre de
Fabián, agarrándose la frente.
-No mamá, es verdad, ya tenemos arrendado el departamento y …-
No alcanzaste a terminar la frase cuando tu papá se levanto y te pegó un
combo. Yo me pare y me puse a llorar de impotencia de no poder hacer nada. Tu mamá
te grito que te fueras de la casa, que saliéramos de su vista, que si te ibas
conmigo te olvidaras de ellos.
Subimos corriendo a tu pieza, hicimos dos bolsos echando cualquier cosa
de tu cuarto y bajamos corriendo de tu
casa. Te abrace fuerte, y te dije que ahora comenzaríamos un camino lleno de
flores y nos fuimos al departamento.
Dormimos en el piso me acuerdo, no teníamos nada, menos mal que era sábado
y no teníamos que ir a la pega y pudimos ir a comprar algo de mercadería y mi
mamá nos acompañó sacar una cama y los electrodomésticos básicos, ya que no teníamos
tarjetas de créditos.
Se nos hizo cuesta arriba los primeros 8 meses, lo recuerdo tanto. Sufrimos,
lloramos, no le pedimos ayuda a nadie para solucionar nuestros primeros meses
viviendo juntos. Siempre me dijiste que para una pareja de homosexuales como
nosotros sería un poco más difícil que para las parejas que el mundo considera “normal”.
Llegamos a nuestro aniversario número 6 de pololeo, Ciro, nuestro
perrito ya no estaba con nosotros, se había muerto, y ya llevábamos 2 años
viviendo juntos. Mas armados, habíamos salido de la universidad, trabajo y todo
iba de viento en popa.
Jamás creí que ese chico chascón que llego tarde al preuniversitario pidiéndome
los apuntes seria el hombre en quien compartiría mis días, despertaría a diario
al lado de él, que le cocinaría su palto preferido, que serias el hombre que jamás
me cansaría de oír tocar la guitarra en nuestros asados de sábados con la Maca
y el Andrés.
Las discusiones tontas siempre se generaban porque no dejaba tus
calcetines separados de los bóxer o porque te quemaba alguna camisa. Hasta pelear
contigo es terminar riéndose.
Menos mal que con el tiempo pudiste volver a conversar con tus papás
pero aun así no me aceptan. Ya lo tomo como una lucha vencida.
-Fabián, amor ven apúrate.
-Qué pasó Ángel? Por que me gritas así?.
-Amor, me gané la beca para ir hacer
la capacitación de paisajismo a Panamá.
-Mentira, Ángel, júramelo.
-En serio, mira acá esta el mail.
-Genial amor, cuando te vas?.
-Acá dice que el Lunes viajo, y dura
hasta el 23 de Octubre, justo una semana antes de nuestro aniversario, así que
llegaré justos a celebrar.
-Mi Ángel, pero nuestras vacaciones,
las teníamos listas.
-Lo sé, pero mira, hagamos lo
siguiente, aprovecha y ándate con tus papás y así los regaloneas mientras yo
estoy fuera. Así cuando llegue, podemos estar tranquilos y sin que tus viejos estén
hinchando porque no los ves.
Esa noche hicimos el amor, tres
veces. Lo hicimos como nunca. Llenamos la habitación con velitas, nos mirábamos
sin decir nada. Siempre supimos hablarnos con la mirada. Tus manos no dejaban
de rozar mi cuello, mis hombros y mis labios los pase por cada espacio de tu
cuerpo.
No sé que nos pasó ese día, pero
conversamos poco, aunque con nuestros cuerpos nos dijimos todo.
Llegó el día de irme, fue triste
saber que no te vería por varios días.
-Quiero que sepas que a pesar de los
kilómetros y días sin verte, te recordare en cada respiro de mi día a día, mi
Ángel..
-Amor, si son pocos días igual, se
pasan rápido y ya ni te darás cuenta que estaremos juntos celebrando nuestros 7
años. Así que ahí nos ponemos al día.
-No me gusta tenerte lejos de mí no
quiero que te vayas.
-A mi menos me gusta estar lejos de
ti, pero si tampoco es un final, si voy y vuelvo. Así que recarga energía con
tu familia y espérame llenito de amor.
Te tome la cara y te llene de besos
apretados.
Durante las casi tres semanas que
estuve en Panamá, hable casi nada contigo, ¿recuerdas?. Tú te habías ido a las
Tacas con tu familia y no tenias buena conexión a internet, así que no pudimos
hablar prácticamente nada.
Cuando llegue a Chile, se suponía que
estarías en el aeropuerto esperándome para llevarme a la casa. Me enoje cuando
no te vi. Te llame a tu celular unas 30 veces pero pasaba a buzón de voz. Así que
tomé un taxi y me fui solo. Cuando llegue al departamento, note que no estabas
y que no habías llegado de tus vacaciones con tus papás, igual era tarde como
para llamarlos, así que espere hasta el otro día.
A la mañana siguiente desperté,
porque sonaba el teléfono de la casa temprano, era la Maca.
-Aló, Ángel?
-Hola, Maca, como estas?
-Ángel, amigo, necesito que te vengas
a mi casa de una.
-Pero que te pasó, porque lloras?,
sabes algo del Fabián?, su celular tiene buzón.
-Ángel por la cresta, vente a mi
casa.
La Maca estaba para la cagá, me urgí
así que me vestí, no me duche y me fui a su casa.
-Maca, que te pasó? Por que lloras así?.
-Ángel, el Fabián, el Fabián.
No puedo decirme, su llanto desconsolado
no la dejaba hablar. Fue ahí cuando me bajo la angustia, comencé a desesperarme
y le pedía por favor que me contara lo que estaba pasando.
Entre llanto me contó que habías tenido
un accidente en la playa, que habías volcado en la moto de agua.
Yo no entendía nada. Cuando le
escuche decir eso a la Maca, te juro que mi mente se puso blanca, y me imagine
el camino de flores que te prometí que construiríamos ese día cuando salimos de
la casa de tus viejos. Todos los besos, las caricias que nos dábamos comenzaron
a vibrar entre mis brazos, mis lagrimas cayeron sin parar por mi rostro, la
Maca me abrazó, pero yo en ese momento salí de mi cuerpo, es como si me hubiera
transportado a otro lugar lleno de palomas blancas, todo era silencio y un aire
frio que recorría mi cuerpo. No lo podía creer.
Tu cuerpo llegaría dentro de dos días.
Tus padres no me dijeron nada, ni me
miraron en la iglesia. El Andrés y la Macarena se acaban de ir, les pedí que me dejaran a
solas contigo.
Fabián, Fabián Layseca, no puedo creer
todo esto. Hoy cumplimos siete años, siete años de felicidad, de amor, de amor
puro y sincero, siente años que entregamos todo por estar juntos, siete años
que luchamos contra los prejuicios, reímos, lloramos, nos caímos y levantamos
juntos. Siempre apoyándonos para crecer juntos. Siete años que serán eternos.
Fabián, mi príncipe, no puedo creer que estemos
celebrando siente años de amor indestructible , el mismo día que te acabamos de
enterrar y que sé, que jamás te volveré abrazar, jamás volveré a verte al
despertar con tus ojitos hinchados, jamás volveré a oír tu guitarra los sábados,
jamás volveremos a pelear porque queme alguna de tus camisas.
Quiero que sepas Fabián, que contigo
conocí un mundo que creí no existía, pero tú lo hiciste real para mí.
Yo podría tomar este día como el fin
de nuestra historia, pero tu optimismo no me lo permite. Hoy es el comienzo de
algo eterno.
Desde hoy, yo, Ángel Urrutia, tengo
mi propio ángel.
Ese ángel eres tú, el amor de mi
vida…
![]() |
| ElÁngelDeÁngel/ZantoPutoBlogger |

Uff, me emocionó profundamente la historia,me llegó fuerte,
ResponderEliminarFue linda la forma en que se desarrolló todo, Ya por el título (muy bien puesto por lo demás) y por lo que me habías comentado previamente, intuí que se venía algo potentemente dramático. Y así fue, Estuvo la emoción impregnada en cada momento, desde cómo se conocieron, todo lo que tuvo que pasar, e incluso en las palabras finales de Ángel hacia Fabián.
Como conversamos, cuando uno logra conectarse, vibrar y sentir las emociones en lo que escribe , es porque la cosa anda bien. Escribir desde el corazón.
Hermosa historia amigo, sigue así. Ve por más, )
Anoche no se, pero flui del corazon y al.parecer resulto una linds historia.
ResponderEliminarQuise hacer algo diferente a lo que venia haciendo.
Que bueno que te gusto.
La Idea es ir avanzando :)
Gracias !
Hasta el perrito Ciro fue un detalle muy tierno.
ResponderEliminarVolví a leer esta historia, porque como dije más arriba me emocionó mucho. Fabián como que intuía que algo iba a pasar, por eso no quería separarse de Angel cuando este se iba de viaje. Todo fue muy mágico en la noche que estuvieron juntos y muy premonitorio
ResponderEliminar