miércoles, 7 de enero de 2015

No lloro sola.

No es fácil crecer con estos recuerdos que me atormentan hasta el día de hoy.

No es justo que me robaran la niñez de esa manera. Solo tenía 9 años, mi mundo era jugar con muñecas con mis amigas, pintar  cuentos de princesas que tanto me encantaban, yo debía estar corriendo, saltando, riendo y vivir como una niña, pero él lo arruino todo. Él fue la peor pesadilla que una niña puede tener a sus 9 años.

Grité, lloré, traté de arrancar, suplique que no me tocara, pero fue inútil todo, nada sirvió para escapar de sus besos asquerosos, de su olor a alcohol. A pesar de que ya tengo 22 años, cada vez que me ducho, siento su respiración en mi oreja, sus palabras obscenas, cierro los ojos y la imagen de cómo me tocaba las piernas no se borran de mi cabeza.

Tengo la seguridad de no volver a ver a ese hombre por unos cuantos años más, ya que lleva preso más de 13 años y le quedan unos cuantos más. La justicia le dio su castigo, pero falta el castigo de mi justicia.

Hace más de 6 meses, llegó el amor a mi vida. Él es Rodrigo, tiene 24 años  y llego hace un año a Chile, ya que desde que sus padres se separaron, se fue a vivir con su madre  a Colombia. Nos conocimos en una reunión familiar, suena un poco incomodo, pero resulto ser mi primo. Llevamos esta relación a escondidas de nuestras familias, si nuestras madres se enteran, no sé qué pasaría, pero eso por el momento no es tema para nosotros. Nunca tuvimos relación de primos, es como si nunca nos hubiéramos conocido, así que eso no nos complica.

-Cierra los ojos princesa me dice Rodrigo tapándome los ojos.

-Qué pasa amor?  - Le respondo

-Abre tus manos- deja un sobre en mis manos.

- Que es esto Rodrigo? le pregunto sin saber nada.

-Es la confirmación de las reservas a las termas que tanto querías conocer. Nos vamos este fin de semana.

-Amor, pero que lindo. A que se debe esta sorpresa?.

- Se acerca nuestro cumple mes y quiero que lo celebremos en un lugar diferente, que no sea el mal o el parque- responde Rodrigo muy entusiasmado.

-Eres un pololo exquisito amor- abrazo a Rodrigo y lo beso.

Pasaron los días y llegó el momento de irnos a las termas. Le inventamos a nuestras madres (hermanas), que iríamos a la playa con unos amigos de mi universidad a pasar el fin de semana, para que nos dieran permiso y no levantar sospecha alguna.

Debo confesar que desde que ese hombre abuso de mi a mis 9 años, me jure que jamás confiaría y menos creería en un hombre, pero Rodrigo era especial, se gano mi corazón, a pesar de somos primos, lo amaba con todo mi corazón, aunque eso no cambiaría en nada mis ganas de vengarme de ese monstruo que cambio mi vida para siempre.

-Está ya es nuestra última noche  aquí princesa- me dice Rodrigo abrazándome.

-Es una lástima que esto se acabe tan pronto amor. No quiero regresar- le respondo.

-Hoy quiero que sea nuestra noche.

-Así será amor.

Comencé a besarlo, como nunca había besado a un hombre. Lo desnude lentamente, mientras él me quitaba la ropa. Quedamos completamente desnudos. Hicimos el amor de manera apasionada. Fue nuestra primera vez juntos. En mi mente rebotaban sus palabras diciéndome que era su primera vez, se le notaba.

Me sentí feliz por un instante estando en sus brazos. Me sentí mujer.

Llegamos a nuestras casas. Rodrigo a los días me llamaba insistentemente, pero no le respondí, mi misión ya estaba cumplida.

Decidí desaparecer de la vida de Rodrigo, aunque lo quería mucho, pero mi intensión nunca fue tener un hombre a mi lado, sino que era hacerle daño al hombre que me cambio la vida, el hombre que me dejo una huella que jamás podré sacar de mi cuerpo, una herida que no sanaré con nada. El hombre que abuso de mi me contagió del VIH. Me entere el día que me llevaron al hospital para constatar las lesiones de aquella noche y ahí un examen arrojo que mi tío me había contagiado de esta enfermedad.

Rodrigo, es hijo de mi abusador, y fue mi vía de escape para dejar marcado a  ese hombre que siempre lloro la ausencia de su hijo. Desde la cárcel que trato de buscarlo y siempre prometió que una vez saliendo de ese lugar lo buscaría para recuperarlo.

Ahora estoy lejos de la ciudad, mi madre me contó que Rodrigo está muy grave en el hospital, que mi tío salió de la cárcel y se entero de mi relación que tuve con su hijo y está destrozado al verlo  postrado en esa cama, luchando por su vida. Mi tío ahora siente como su hijo  lleva en su sangre  lo mismo que me contagio cuando se aprovecho de mi, cuando arruino mi vida sabiendo que el portaba la enfermedad.


Solo espero que mi nombre, Laura, jamás sea olvidado por ese hombre, que cada vez que mire a su hijo, recuerde que yo estoy matando de a poco a su pequeño que  vio partir cuando era solo un niño.

NoLloroSola/ZantoPutoBlogger

3 comentarios:

  1. Intuía que algo había en Laura a la hora de involucrarse con Rodrigo. Es súper comprensible, entendiendo todo lo que le pasó. Cuando la justicia "legal" no hace lo que debe, no queda de otra que aplicar la ley del ojo por ojo y diente por diente. Se puede cuestionar si es moralmente correcto o no, pero hay que estar en los zapatos, vivirlo, para entender.

    Me gustaron los personajes, sobre todo la forma en que los describes, Tú forma de delinearlos hace pensar como que realmente existieran, tienen "carne",

    Sigue así, amigo. :)

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  2. Esa es la idea de mis historias, que tomen vida a pesar de que son ficcion.
    espero con el tiempo ir creciendo :)
    gracias por el apoyo y buena onda :D

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